/OAB Durand
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Taller privado de Sensorialidad Alimentaria e Imagen y Pscilogía de la Moda. 2014.

 

El concepto de "experiencia alimentaria" surge como una manera de recuperar la propia vivencia respecto de la relación que los pacientes establecen con los alimentos. Investigando pude establecer cómo el paciente, cuando está sometido a una dieta restrictiva y haciendo foco en la imagen corporal, percibe e interpreta el registro de hambre-saciedad utilizando una herramienta gráfica.

A partir de este instrumento clínico ─que consiste en pedirle al paciente que realice un gráfico y escriba un texto sobre lo que percibe como hambre-saciedad─, pude observar cómo el paciente distorsiona este registro y, muchas veces, no lo percibe.

Desde esa primera aproximación diagnóstica pude preguntarme: ¿Qué percibe el paciente del registro de hambre-saciedad? ¿Cómo lo interpreta? ¿Qué imágenes, conscientes e inconscientes, aparecen?

Investigando esto pude ver que el paciente tenía esta percepción totalmente distorsionada y comencé a pensar de qué manera podría reinscribir de un modo distinto su registro o su experiencia alimentaria. Esto implicaba intervenir en la propia vivencia del hambre y de la saciedad, discriminando lo que era la percepción del hambre-saciedad de lo que es el descontrol de la impulsividad.

Entonces, para reescribir una nueva manera de vincularse con el cuerpo, comencé a utilizar una herramienta de Eutonía. Esta consistía en llevar al paciente a vincularse con el alimento ampliando la percepción sensorial-gustativa del mismo modo que en Eutonía ampliamos la percepción sensorial del hueso y del músculo.

En paralelo con la Dra. Mónica Katz, habíamos hecho un trabajo de investigación de palatabilidad sobre el conteo de papilas gustativas en aquellos que son non tester y super tester: aquellos que perciben con mayor claridad la intensidad de los sabores y aquellos que no.

Juntando estos distintos niveles de diagnóstico, se me ocurrió que trabajar sobre la agudización de la percepción sensorial podría ser parecido a trabajar un músculo que no está tan estimulado.

En este caso, lo que buscamos agudizar es la percepción sensorial de las papilas gustativas, que implica que el paciente tome contacto con su percepción sensorial, la intensidad de los sabores, la intensidad del gusto. De esta forma tal vez rectifique algunos supuestos que posee, tales como “si como un dulce, no puedo parar”, “si no puedo hacer dieta, no puedo parar con los alimentos”. En ese "no parar", hay un componente sensorial, un componente cognitivo y, por supuesto, un componente inconsciente de cómo se relacionan con los alimentos.

Con el taller de sensorialidad, modificamos cuatro niveles: lo cognitivo, lo sensorial, lo interoceptivo y la representación inconsciente.

Respecto del nivel sensorial ─es decir, cómo el paciente percibe el dulce─, nos fuimos dando cuenta de que cuando el paciente se conecta con esa experiencia sensorial, le da tiempo a que la información sensorial aparezca e instala la demora, la pausa entre bocado y bocado, registra con más claridad los sentidos gustativos y descubre también la capacidad de saturarnos del sabor.

A su vez esa capacidad de poder percibir que hay una saturación del sabor y que no es necesario hacer un esfuerzo cognitivo para dejar de comer nos permite rectificar esa interpretación cognitiva que realiza el paciente cuando supone que no puede parar de comer chocolate o que nunca va a poder parar de comer chocolate. Al mismo tiempo, con esta experiencia sensorial, rectificamos imágenes conscientes e inconscientes que están ancladas en ese decir “yo con esto no puedo”.

Es por esto que, con un taller que se inicia desde lo más sensorial, tratamos de intervenir sobre lo que se llama el "complejo sistema de simbolización", que hace que la palabra tenga una primera experiencia sensorial.

Cuando trabajamos lo sensorial ("cómo percibo ese alimento"), también estamos facilitando nuestro trabajo de metabolización que hace que el paciente pueda poner en palabras lo que le ocurre cuando siente que no puede dejar de comer un alimento y no solo reducirlo a un “no puedo dejar de comer chocolate”.

Realizamos estos talleres de Sensorialidad, de una hora y media de duración, en los cuales agregamos ciertas visualizaciones, una serie de elementos que permiten trabajar tanto en el plano sensorial más puro, como en el plano simbólico.

El paciente obeso en general (también sucede en los trastornos alimentarios) está muy atravesado por el sistema de las dietas, que lo invitan siempre a cumplir con una pauta que está fuera de ellos; o a cumplir con la nutricionista, cumplir con el médico, cumplir con una dieta.

Sucede entonces que, cuando le pregunto a los pacientes qué es la experiencia alimentaria y qué es hacer dieta, considero que, desde la misma palabra, convoco a que el paciente recupere su experiencia y la posibilidad de ser sujeto de su deseo y no sujeto del deseo del otro: de la madre, de la nutricionista, del médico, del padre. Lo que replica también en otras áreas de su vida.